Fungus
Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965)
■ Novela ■ Alfaguara (2019) ■ 416 páginas
En el año 1888, Ric-Ric, un
remedo de hombre mezquino y ridículo que se autodenomina anarquista, busca refugio
en la apartada región montañosa de los Pirineos catalanes, tras ser rechazado por
la sociedad y el mundo urbano. Luego de irrumpir fallidamente en el hábitat de
bandas contrabandistas y parias que regentan hospedajes para los viajantes, en
busca de un lugar para sí, descubrirá accidentalmente en aquellas cumbres a los
“fungus”: una especie inmensa y monstruosa de setas, dotadas de movilidad y
cualidades antropomórficas. Estos, traídos inesperadamente a la vida por
Ric-Ric, se tornarán prontamente en sus sirvientes y luego en una tropa
incondicional e invencible, convirtiendo a aquel donnadie en la cabeza de una
poderosa fuerza de ataque sin rival. El descubrimiento de estos seres se dará a
la par del de un sentimiento de por sí revolucionario: el amor, el que llegará
a la vida de nuestro antihéroe de la mano de Mailís, una maestra, sensata y
honesta, que cría sola a su pequeño hijo. Lamentablemente, luego de la
aparición de los fungus, la vida no volverá a ser la misma en aquellas
montañas.
Mientras saborea sus nuevas
facultades, hordas de estos monstruos, gigantescos y tentaculados, engrosarán
el ejército personal del indigno y desgraciado Ric-Ric que, resentido con la
sociedad en la que no encajaba, no perderá la oportunidad de cobrar revancha
contra todos los que, en nombre de la autoridad o del bien común, se le opongan.
Esta narración, con una prosa que
denota verdadero oficio en muchos momentos, está construida con ciertas
reminiscencias a aquellos viejos clásicos del siglo XIX, en los que no se
escatima en variadas descripciones y detalles -que mucha literatura actual tiende
a economizar al reconocerse en competencia con otras fuentes de entretenimiento-.
Aunque respeta la estructura de tres actos, se van acoplando a los
protagonistas, a lo largo de toda la novela, personajes más bien episódicos que
entran y salen a veces sin demasiado impacto para la trama. Los personajes
están bien caracterizados, pero no llegan a desarrollarse con profundidad.
Si bien se agradece la
originalidad de su propuesta, pues parte de una premisa inicial que luce
atractiva por lo que hay en ella de delirante, el desarrollo de esta novela no
necesariamente alcanza las cotas de creatividad que cabría esperar. En un
inicio, se hace muy interesante que sus guiños la acerquen más al cine de serie
B que a la literatura tradicional, pero en algunos momentos se entrampa o
pierde rumbo como el mismísimo protagonista cuando sospecha su incapacidad para
frenar una carnicería que se le ha ido de las manos. La narración se toma su
tiempo y se dilata, pero no necesariamente este alargamiento se corresponde con
la cantidad o variedad de aventuras que el lector quisiera descubrir entre sus
páginas. Aunque queda manifiesta -demasiado claramente- la tesis del autor, la
tiranía del personaje protagonista, con el que cuesta empatizar, de tan
grotesco que se nos presenta, juega a veces en contra del esfuerzo que implica
seguir sus peripecias, si bien sirve para hacer inventario de las peores y más
comunes bajezas del hombre en relación con el poder y a partir de ahí lanzar
valiosos cuestionamientos.




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